Energía eólica y solar para que la luz siga encendida en Ecuador

Investigadores de la Universidad Libre de Bruselas (VUB) y de la universidad Yachay Tech en Ecuador han llegado a una conclusión sorprendente: la energía eólica y solar, a menudo criticadas por su imprevisibilidad y su dependencia de las condiciones meteorológicas, podrían sustancialmente mejorar la seguridad del suministro eléctrico en Ecuador. Actualmente, dicho suministro depende de grandes centrales hidroeléctricas. En las últimas décadas se han construido progresivamente más presas, por lo que la producción de electricidad aumentó y la economía creció con ella. Pero las cosas cambiaron en los últimos años. Debido a una temporada de lluvias escasa en 2023, los niveles de agua embalsada en los reservorios empezaron a bajar. En 2024 llovió aún menos, lo que provocó que los embalses se vaciaran casi por completo.

Apresuradamente, el país tuvo que comprar diésel y gas adicionales como fuentes energéticas alternativas, pero no fue suficiente. Durante meses enteros, los ecuatorianos tuvieron que soportar apagones de más de 12 horas al día. La economía sufrió daños enormes por la crisis energética. Según testigos, muchos ecuatorianos se sintieron «de vuelta en el siglo XVIII». La causa de la catástrofe era evidente: la excesiva dependencia de la hidroelectricidad, que se ve afectada por las crecientes sequías provocadas por el cambio climático.

«Por supuesto, la producción de energía eólica y solar puede variar mucho de un día para otro», explica el profesor Sebastian Sterl (VUB), autor principal del estudio. «Pero a nivel estacional no es así. En ciertos meses del año siempre sopla más viento que en otros, al igual que algunos meses siempre son más soleados que otros. Estos patrones se repiten cada año, a diferencia de la estación de lluvias, que puede fallar». Si se construyeran parques eólicos y solares a gran escala, este conocimiento podría ayudar a adaptar la operación de los embalses y a soportar mejor los periodos de sequía.

«Ecuador podría hacer que los embalses se llenen más rápidamente durante los meses más ventosos y soleados, ya que en aquellos meses el país necesitaría menos hidroelectricidad para satisfacer la demanda», afirma Tinne Mast (VUB), colega de Sterl y coautora del estudio. «En años muy secos, esto podría evitar un escenario catastrófico. En lugar de agotar los embalses hasta la última gota, se utilizarían el viento y el sol para superar la temporada de lluvias fallida». ​

En otras palabras: la energía eólica y solar prolongan la disponibilidad de energía hidroeléctrica. Mediante modelaje energético, los investigadores demuestran que un despliegue a gran escala de parques eólicos y solares podría evitar en gran medida que se repita la crisis energética ecuatoriana de 2024. Para ello, tanto para la energía eólica como para la solar, se necesitarían unos 500 megavatios de potencia instalada—a modo de comparación, la mayor central hidroeléctrica de Ecuador cuenta con 1500 megavatios. Gracias a las sinergias entre la energía eólica, solar e hidroeléctrica, el déficit de producción en años extremadamente secos podría reducirse en un 90 %, sin que Ecuador tuviera que importar ni una gota adicional de combustible.

Un suministro eléctrico robusto para Ecuador

La energía eólica y solar no solo aumentan la generación promedia de electricidad. En años secos, también aumentarían la capacidad en momentos de pico. Se trata de un descubrimiento sorprendente, ya que normalmente dichas fuentes contribuyen muy poco a la potencia máxima. Al final, no se puede garantizar que haya viento o sol en esos momentos. «Lo que sí se puede garantizar es que los embalses se llenen mejor gracias a su interacción con la energía eólica y solar», afirma Sterl. «Esto evita que las centrales hidroeléctricas se apaguen por un nivel de agua demasiado bajo, por lo que su potencia máxima ya no se pierde durante los periodos de sequía extrema».

Según el equipo de investigadores, una tal estrategia de resiliencia puede servir de ejemplo para otros países altamente dependientes de la hidroelectricidad. «Esto es muy relevante en Latinoamérica», afirma el profesor Luis E. Pineda, de Yachay Tech, también coautor del estudio. «Colombia, Venezuela, Brasil, Paraguay, Costa Rica...: su generación de electricidad proviene en gran parte de la hidroelectricidad que les hace muy vulnerables a las sequías, lo que podría ser mitigado combinando la energía hidroeléctrica con la solar y la eólica. Pero también en otros lugares, como Noruega, Canadá y China, se han provocado problemas energéticos durante períodos de sequía en los últimos años». ​

Teniendo en cuenta el aumento previsto de la frecuencia y la intensidad de las sequías como consecuencia del cambio climático, y en el contexto de un orden mundial geopolítico cada vez más inestable, la reducción de las «compras de emergencia» de combustibles fósiles durante una sequía es tanto un ejemplo de resiliencia climática como de seguridad nacional.

Los hallazgos se han publicado en la prestigiosa revista Nature Water bajo el título «Variable renewables fortify Ecuador’s power system against recurrences of drought-driven energy crises».

Referencia: Sterl, Pineda, Mast, Rodriguez, Muñoz, y Thiery, 2026, Nature Water, https://doi.org/10.1038/s44221-026-00617-w.

Contacto:

Autor principal: Prof. Dr. Sebastian STERL

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Correo: sebastian.sterl@vub.be

Gestora de Valorización: Dr. Marie CAVITTE

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Frans Steenhoudt
Frans Steenhoudt Perscontact wetenschap en onderzoek